Una huida terrorífica
Por TenienteCastillo el 16 de Jun de 2008 | etiquetado como literatura, pesadilla, sueño
… Corrimos hacia el coche para huir. Mi hermana entró por la puerta del piloto, se le da mejor que a mí la velocidad. La niña que iba delante de mí, que aparentaba unos diez años con el pelo castaño, largo y liso, saltó rápidamente al techo del coche, como para borrar algo que había allí escrito. Antes que yo llegara a la puerta del vehículo, la niña ya estaba en el suelo y entrando por ella. Entré yo también en la parte de atrás.
Mi hermana conducía rápidamente mientras todos gritábamos (había alguien más en el sillón del copiloto). No tenía muy claro de qué huíamos, era como una especie de “entidad” que entraba en un cuerpo y cambiaba a otro a los pocos minutos. Apenas había pasado un minuto desde que habíamos iniciado la huida en el vehículo cuando la cara de la niña se volvió de un color grisáceo y, con los ojos desorbitados, comenzó a convulsionarse en su pequeño cuerpo. Entonces supe que no era ella realmente quien estaba a mi lado, y que habíamos arrancado el vehículo sin darnos cuenta que ella permanecía todavía en el techo. De repente, se asomó por la luna trasera con un gesto de pánico en su rostro.
Como si alguien hubiera cortado un trozo de película, abrí los ojos y me encontraba en otro sitio completamente distinto. Se trataba de una especie de tienda esotérica, con una gran biblioteca. Enfrente de mí se encontraba el dependiente (nada menos que J.D. de la serie de televisión Scrubs, con unas gafitas cuadradas). Le grité que necesitábamos ayuda, que nos perseguía un “espíritu”. Realmente pensaba que me iba a ayudar, pero se fue sin decirme nada. Yo me senté en un sillón, como en una zona de espera con una mesita en el medio. Delante de mí había un señor mayor que me miraba como se mira a cualquiera en el metro o en el autobús pero, de repente, me dí cuenta que sonreía mostrándome los dientes y la piel de su rostro se volvía de un color verde grisáceo.
¿FIN?
Me desperté esta mañana justo en este momento del sueño. No tenía que levantarme, ya que no tenía que ir a trabajar hasta la tarde. ¿Tendrá algo que ver esto con los excesos a los que sometí a mi organismo este fin de semana (estuve en Madrid, en la boda de mi amigo Javi)? ¿Será por ver tantas películas de terror?















humo | 17 de Jun de 2008 - 18:41
…No son espíritus son infectados…